por: juan david lopera
Veo cómo no se cansa de ganar, de tapar una que otra boca o comentario de las redes sociales: “¿Por qué Tréllez de delantero, qué está haciendo señor?, esto es serio” (Gol de Tréllez contra Newell´s minuto siete), “¿Para qué Páez, Berrío, Sherman, Bocanegra?, necesitamos jugadores de peso como Ronaldinho, Trezeguet o Datolo, por eso es que no clasificamos, por jugadores mediocres” (Estamos en cuartos y los equipos de los mencionados jugadores están eliminados)… No más Juan Carlos Osorio, deja que los hinchas y periodistas (algunos más acomodados que otros y no todos) que antes de cada partido se creen los técnicos del equipo acierten una vez con sus predicciones, para que no terminen haciendo actos de contrición en el minuto 92 . No más Juan Carlos Osorio con sistemas rotativos porque quizá vamos a vender todo el equipo al extranjero y le va tocar jugar a usted de delantero con Ramón Pinilla (Comunicacdor de Nacional) , Marulanda de seis y Pompilio de arquero. No más Juan Carlos Osorio porque a algunos no nos va aguantar el corazón con tantas alegrías… Que Nacional puntero, que diferencia de veinte y tantos goles, que goleamos con la suplencia, que el quinto mejor equipo del mundo, que clubes del extranjero viendo a éste, a el otro, que récord en taquilla a nivel de América, que armemos maletas y vamos para Uruguay….No, qué cuál Uruguay, que vamos para Marruecos al Mundial de Clubes… en fin.
Estuve sentado en las tribunas de ese estadio, fecha tras fecha por diez años; ganando, perdiendo, humillado y a veces con pena por el equipo que veía. Ahora llega usted a cumplirle los sueños a todos los hinchas, a ver quizá uno de los mejores Atlético Nacional de la historia… Como columnista me gustó hablar de fútbol, pero ahora, alejado de lo que sucede al “otro lado de la pelota” había decidido parar de escribir por un tiempo, pero el sentimiento de ser un hincha más en el extranjero, relegado del placer de abrazar en un gol y de las ganas de romperme la garganta como esos cuarenta y tanto mil lo hacen cada semana en el estadio me hicieron volver a las letras, a manera de despecho. Porque esto es como si un día dejaras a tu novia y al par de semanas ella se ganara en un concurso en el bar que solías ir cada fin de semana con ella un pase doble para ver la final del Mundial en Brasil. Creo que así me siento, como un despechado que ahoga sus penas futboleros en los recuerdos, en los mensajes de texto y en estas letras…
Después...
Tomé tinto con lecherita como usted acostumbra hacerlo, compré una libreta de apuntes, bailé la canción de “El Serrucho” como Orlando Berrío, he considerado hacerme el motilado de Cardona o quizá conseguirme una mujer como la de Sherman Cárdenas para matar el despecho en el que me mantengo de cuenta suya, de sus muchachos y en especial de cada hincha que puede presenciar en vivo a los Mejía, Duque, Murillo, Armani y compañía. Por eso es que le escribo, no más Juan Carlos Osorio, perdón, de ahora en adelante don Juan Carlos Osorio; porque ya ni me siento con el derecho de llamarlo sin el “don”…
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